Te quiero dedicar una carta, una carta que no es carta, una carta que no expresa, una carta que no enmarcas, una carta que guardas, en una caja de rosas. Rosas que se secan, rosas que acaban negras, rosas que no recuperan su color ni su esplendor. y entonces, en esas veladas de medianoche, es cuando empiezas a recordar, cuando te gustaba jugar, cuando salías a dibujar, conejo en la acera de la ciudad. Hoy quiero cantar, cantar para olvidar, cantar para inspirar, cantar para ver ese rostro lleno de felicidad. Volvamos a la niñez, y olvidemos la adultez, no nos sentemos otra vez, dejemos de lado el ajedrez. Léelo, releo, escríbelo, que solo yo sabré para quien es. Quiero escribirte una carta, una carta que no es carta, una carta que borra palabras, palabras que solo tú guardas, no quiero crecer, para luego envejecer, no queremos trabajar, para no volver a jugar. Hoy tuve un sueño, un sueño en el que no estabas, un sueño en el que me olvidabas. un sueño en el que pronto sabrás, que eres lo que eres y no lo que das…

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